Dolor en el pecho por estrés

Algunas personas experimentan con frecuencia dolor en el pecho por estrés, un síntoma que va en aumento considerando que una parte importante de la población sufre de estrés. Este estado de tensión física y emocional se presenta como una reacción ante un estímulo positivo o negativo. 

El exceso de estrés puede llegar a desencadenar una serie de síntomas que afectan el pleno desenvolvimiento de la persona y compromete su calidad de vida. Una de las afecciones más comunes es precisamente el dolor de pecho, el cual presenta diferentes causas entre las que se incluyen la ansiedad o ataque de pánico. 

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¿Cuáles son los síntomas del dolor en el pecho por estrés?

El dolor de pecho por estrés incluye una presión que se origina en la parte superior del abdomen hasta la caja torácica. En algunos casos, puede extenderse hasta la mandíbula, en donde las personas describen esta sensación como una especie de presión o calambre.

Las personas que han pasado por esta situación lo describen como un dolor agudo, punzante y una presión persistente en la caja torácica. Además, el dolor viene acompañado de ardor, entumecimiento, espasmo muscular y sentirse fuera de control de la situación. 

Cuando nos encontramos ante una situación que nos genera estrés, el cuerpo puede reaccionar de diferentes maneras. Comienza a liberar hormonas como el cortisol y la adrenalina, las cuales aumentan el ritmo cardíaco, la presión arterial, dificultan la respiración, entre otros. 

Este dolor relacionado con el estrés, puede afectar a personas de cualquier edad, tanto a hombres como a mujeres en aproximadamente la misma proporción. En la mayoría de los casos no representa una afección grave. Sin embargo, si los síntomas empeoran, lo más recomendable es consultar con el médico. 

¿Qué relación tiene la ansiedad y el trastorno de pánico con el dolor en el pecho?

Se ha demostrado que el dolor de pecho también puede estar asociado con ataques de ansiedad y trastorno de pánico. Muchas personas utilizan ambos términos indistintamente, aun cuando son completamente diferentes. 

La ansiedad es una sensación en la cual se tienen pensamientos excesivos, preocupaciones irracionales y mucha intranquilidad. El estado de ánimo de la persona se caracteriza por la presencia del miedo, temor y nerviosismo. Todo esto se manifiesta en el cuerpo con:

  • Palpitaciones
  • Sudoración
  • Molestias digestivas
  • Taquicardia
  • Dificultad para respirar, entre otros.  

Por su parte, el trastorno de pánico, se caracteriza por episodios recurrentes de ataques de pánico. Estos episodios son más intensos y severos en comparación con la ansiedad. En este caso, la persona experimenta lo siguiente:

  • Sensación de asfixia
  • Dolor en el pecho
  • Temblores
  • Aturdimiento 
  • Sudoración excesiva. 

La ansiedad se produce a partir de un desencadenante específico en la vida de una persona, lo cual genera la emoción, ya sea miedo o preocupación excesiva. Ahora bien, el trastorno de pánico puede presentarse sin un desencadenante aparente. 

Es importante destacar que el dolor de pecho asociado al estrés, no necesariamente se presenta igual en diferentes personas. Muchas veces el dolor se presenta de forma repentina, mientras que en otros el dolor es de forma gradual. 

Los investigadores y expertos en el tema desconocen la causa precisa por la cual se presentan estos trastornos. Sin embargo, afirman que la combinación de factores biológicos, genéticos y ambientales tienen una influencia preponderante. 

¿Cómo puede tratarse el dolor en el pecho por estrés?

Es importante tomar medidas oportunas que ayuden a mitigar el dolor en el pecho por estrés. En primer lugar, lo más recomendable es reflexionar y llegar a la raíz del problema o situación que pueda estar desencadenado esta situación. 

Una vez que se conozca la causa, la persona puede realizar cambios importantes en su estilo de vida que ayuden a disminuir el dolor. Algunos de estos cambios contemplan la práctica de ejercicio, disminuir el consumo de cafeína, alcohol, tabaco, azúcar refinada y procurar dormir lo suficiente. 

Otras actividades complementarias incluyen la meditación, el yoga, la respiración consciente y el mindfulness influyen directamente en la actividad cerebral. Estas prácticas contribuyen a calmar la mente, mejorar el estado de ánimo y controlar las emociones. 

La ayuda profesional a través de la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) puede traer efectos significativos en las personas que experimentan dolor en el pecho por estrés. Este tipo de terapia ayuda a reestructurar los pensamientos y a controlar situaciones estresantes sin la necesidad de ingerir medicamentos. 

El dolor en el pecho no debe ignorarse. Es muy importante seguir estas recomendaciones en caso de que la afección sea recurrente y pueda traer mayores consecuencias. 


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